1
Sazona el pollo: Seca bien las pechugas con papel absorbente. Condiméntalas por ambos lados con sal, pimienta negra y un toque de ajo en polvo.
2
Dora las pechugas: Calienta la mantequilla con el aceite en una sartén a fuego medio-alto. Agrega el pollo y déjalo dorar entre 5 y 7 minutos por lado hasta que esté bien cocido y doradito. Retíralo y ponlo en un plato aparte.
3
Prepara la base de la salsa: En la misma sartén, vierte el caldo de pollo a fuego medio. Usa una cuchara de madera para raspar los restos dorados del pollo pegados al fondo (¡ahí está todo el sabor!).
4
Crea la crema: Baja el fuego a lento, añade la crema de leche y la mostaza. Mezcla bien todo durante 2 a 3 minutos hasta que se integre y comience a espesarse suavemente.
5
Integra y sirve: Regresa las pechugas a la sartén junto con los jugos que soltaron. Baña el pollo con la crema por 2 minutos para que absorba el sabor, decora con abundante perejil picado ¡y a disfrutar!